Maestra Espiritual y Sanadora
Lorraine Michaels
Yo nací en Long Island en Nueva York. Vine a este mundo recordando de dónde vine y teniendo un gran amor por Dios. Cuando era una niña pequeña pasaba incontables horas afuera en el sol de Florida, acostada en el pasto y mirando a las montañas y contemplando quién y qué era Dios a medida que le hablaba a Él acerca de todo.
Pasé mi juventud como una típica hija de Dios, no comprendida por mi familia ni encajando en el mundo. Me mantenía mis cosas para mí misma y cuando me volví una adolescente, estudié enseñanzas esotéricas y cómo sanar el cuerpo. Descubrí las obras de Edgar Cayce, un sanador psíquico, cuando yo era bastante joven, y leí todo lo que pude encontrar acerca de él y la información que vino a través de él. Descubrí las enseñanzas ocultas acerca de la reencarnación, la cual siempre supe en mi corazón que era cierta y la cual mi crianza religiosa había dejado fuera. Yo era bastante activa en mi iglesia local, siendo una niña de altar, miembro del coro y maestra de escuela dominical. Pero sabía en mi corazón que había más acerca de la vida que lo que mi iglesia me enseñó.
Conocí a mi primer esposo cuando tenía 17, me casé y tuve cuatro hijos con él. Encontré a Saint Germain y las enseñanzas de los Maestros Ascendidos en 1979. Sabía que había encontrado mi camino para llegar de vuelta a casa. Mi matrimonio no sobrevivió a mi vida espiritual, la cual había hecho a un lado por los años que pasé con mi esposo, quien más adelante descubrí que era un agnóstico.
No fue sino hasta que encontré las Enseñanzas de los Maestros Ascendidos que comencé a escuchar tangiblemente las respuestas de Dios a mis oraciones, a través de los Maestros Ascendidos. Tomé la práctica espiritual de decretar, recitar mantras y orar y comencé a recibir respuestas, respuestas que salvaron mi vida y la de mi familia de daño, o que me dieron dirección en asuntos importantes en mi vida. Pero nunca perseguí/busqué el intentar escuchar a Dios, simplemente vino a mí durante mi trabajo de oración, o durante tiempos de peligro.
En 1989 me asenté en la comunidad espiritual en Montana. No fue sino hasta 1996, cuando comencé mi práctica de sanación que comencé a usar mi intuición y habilidades para ayudar a otros. Desde que era una joven mujer, yo quería ser una sanadora y no una doctora del cuerpo, sino una doctora del alma. Perseguí un título en psicología, (el cual no completé ya que tenía que criar a mis seis hijos) ya que esa era la única profesión de la que sabía, en ese tiempo de los 60’s, para sanar almas.
Debido a la cultura de la comunidad en la que viví y trabajé durante los 90’s, comencé a estar preocupada de que mi comunicación e intuición fueran incorrectas ante los ojos de Dios. Debido a que yo estaba dispuesta a seguir la dirección interna y no sólo la externa, aquellos quienes eran la “letra de la ley” me juzgaban y condenaban por mi voluntad para Ser. Pero en ese entonces no comprendía el sendero interno, sólo sabía que tenía que ser obediente a la guía interna por encima de la externa. Así que busqué maneras para evitar la condenación al orar y pedir guía a los Maestros y a mí Ser Superior. Aunque había hecho esto naturalmente desde que puedo recordarlo, estaba más preocupada de que no estuviera siguiendo la Voluntad de Dios. Aunque la Gran Hermandad Blanca nos ha dicho una y otra vez que escuchemos a la voz dentro, que usemos y desarrollemos nuestra inspiración, (la cual es nuestro Ser Superior) y por lo tanto, a veces entretener ángeles, yo me volvía más preocupada cada día. Ha habido y hay muchos canalizadores psíquicos y yo sabía la irrectitud de participar voluntariamente en lo psíquico o el reino astral. Pero ese no era mi camino, ya que el amo y el deseo de mi corazón era hacer comunión con Dios y sólo Dios a través de las huestes celestiales.
Aunque confié en la voz dentro, y por muchos años seguí mi guía interna, tuve que luchar con la duda, ya que pensé que no tenía manera segura de probarme a mí misma o a los demás que realmente estaba comunicándome con Seres de Dios a través de la Luz. Pero cuando nuestra familia se mudó de la protegida comunidad spiritual en la que habíamos vivido por casi diez años y se mudó a una ciudad, comencé a sentir las energías negativas del mundo. Sentí interferencia de las fuerzas psíquicas y comencé a desconfiar en mi guía interna. Era realmente Dios en mí? Eran fuerzas oscuras, seres astrales, o incluso interferencia de OVNIS?
Debido a mi temor y a la inhabilidad de confiar en la voz interna, se me dio una gran iniciación la cual subsecuentemente me cortó del amor de mi corazón y del contacto directo con los Maestros Ascendidos. Durante los próximos dos años, yo ignoré los impulses de mi corazón e intenté vivir como alguien normal, no escuchando a la voz dentro, incluso a mi Ser en Dios. Sentí como si el ser real mío hubiera muerto. Pero algo me mantuvo impidiéndome que forzara esta comunicación con los reinos superiores. Trabajé estrictamente con mi Ser Superior a través de mis técnicas de sanación que había estado practicando por muchos años y en las cuales confiaba 100% y comencé a dejar ir todas las prácticas espirituales externas que no encajaban con mi vida.
Nos habíamos mudado a Utah bajo la dirección del Espíritu, y salí al mundo y comencé a trabajar. Continué con mi práctica de sanación y ocasionalmente trabajaba conmigo misma. Fue durante una de esas sesiones que recibí las palabras “estás siendo egoísta!” y luego me di cuenta de que no podía continuar de esa manera ya más y necesitaba encontrar esa “paz que sobrepasa todo entendimiento” dentro de mi corazón y encontrar la verdad que hace a uno libre. No fue sino hasta años después que descubrí que este período de oscuridad era la noche oscura del Espíritu. Tuve que dejar ir todos mis apegos a las cosa del mundo y a rituales externos y prácticas que se me dijo que hiciera a través de otros y a través de organizaciones religiosas.
Luego perseguí, bajo las disciplinas y tutelaje personal del Maestro Ascendido El Morya y otros, el sendero de la Cristeidad personal y las subsecuentes iniciaciones bajo el Rayo Rubí. Podía escuchar a los maestros a través de mi corazón, una vez más, y comencé a desarrollar mis propias prácticas espirituales diarias que vinieron desde un deseo desde dentro de hacer, no de ser dicha qué hacer desde lo externo. También viajé fuera del estado para atender a cursos de sanación y recibí más entrenamiento acerca del alma, del niño interno y del Ser Superior.
En el 2002, mi trabajo y estudios me llevaron a un nuevo nivel más elevado. Ayudando a otros a realizar su amor por Dios y todo ese conocimiento y enseñanzas proviene de la Fuente que es Dios. Tuve mi oportunidad de hacer esto como una organización que fui espiritualmente guiada a formar llamada la Misión Shangra-la. También fui bendecida para recibir, desde el corazón del Gran Director Divino, un ser cósmico, enseñanzas acerca del Ser, lo que Ser Dios realmente significa, lo que es el amor de Dios y lo que es el Más, y luego dar estas enseñanzas acerca del Ser a los corazones abiertos a recibirlas.
Ese fue el comienzo de mi percepción externa de que estaba siendo entrenada para una misión que iba más allá de la sanación del alma como la conocía. Más adelante se me pidió por la Gran Junta Kármica (una junta spiritual formada por siete seres cósmicos ascendidos) mientras me encontraba en mi cuerpo sutil, que fuera su mensajera para la Gran Hermandad Blanca.
Había estado trabajando con el Gran Director Divino por muchos años antes de que descubriera que él estaba mucho más cerca de mí de lo que me daba cuenta. Después de mucho trabajo y disciplinas y obediencias a la Voluntad de Dios, nosotros congeniamos en el ritual del matrimonio alquímico en la Presencia YO SOY. Desde entonces hemos trabajado juntos, uno en la tierra y el otro en el Cielo, para traer asistencia a las almas a través de la guía y la comprensión de que su propósito Divino aquí en la tierra es Ser Dios y en esa aceptación, nosotros traemos a Dios en el reino físico, hacia nuestro mundo, en donde Él sólo puede entrar a través del libre albedrío del hombre.
Mi trabajo me lleva a nuevos descubrimientos casi diariamente. Estoy constantemente encontrando nuevas maneras de sanar y ayudar a otros. Continuo entregando la Palabra de las Huestes Ascendidas conforme ellos dirigen y enseñan lo que yo aprendo, bajo la guía del Ser Superior, uno con los Seres Cósmicos. Conforme los días y los años pasaron, los muchos pequeños milagros de cambio ocurren en las vidas de aquellos alrededor mío. Yo veo las obras de Dios conforme Él entrega las sanaciones a través de los Seres de Luz en el cielo quienes trabajan cerca con nosotros aquí en la tierra. Yo espero para ver muchos milagros más que seguirán para aquellos quienes deseen y tengan la voluntad para Ser! E incluso para aquellos quienes no tienen la voluntad, para que ellos también, entren a ese lugar del Ser y encuentren esa paz que sobrepasa todo entendimiento.
Hoy en día, nosotros trabajamos juntos como una comunidad espiritual, la Sangha del Buddha. Es maravilloso ser una parte de la Misión Shangra-la y las personas quienes hacen a esta una vibrante comunidad de individuos Cristos Vivientes centrados en el corazón. Le damos la bienvenida aquellos del corazón para entrar y tomar de nuestra copa de regalos espirituales.
En pacífica alegría, YO SOY,
Lorraine

